Recogemos gentes... pero también imágenes, sensaciones, olores, experiencias. Algunas nos acompañarán durante el resto de nuestras vidas.
Cruces, 5:09 de la
mañana. Acabo de dejar a una parejita en el Grupo de la Paz e
intento salir del laberinto que forma ese barrio. Sin GPS ni nada, a
lo machote. Una sombra se abalanza sobre mi coche y me hace señas.
Paro. Se sube. Un tío más joven que
yo, con una borrachera considerable.
-English?
Joder, que son las 5 de
la mañana. A esas horas, y después de un montón de horas sin
levantar el culo del asiento, el médico me tiene prohibido el rollo
de los idiomas...
El tío me dice que le
lleve a un lupanar (sexy club). Miro la hora: ya son las 5:11. Le
digo que es tarde, que están a punto de cerrar. Os preguntaréis que
cómo sé yo a qué hora abren y cierran este tipo de
establecimientos, pero, ay amigos/as, no puedo revelar mis fuentes.
Insiste en que le
lleve. Joder, qué pesado. Le digo que sí, aunque sé que hoy no va
a ser su gran día...
Me pregunta cuanto
cuesta el viaje, y le digo que unos 10 €. El tío (que es rumano)
me dice que es mucha pasta. Le miro y me descojono de la risa. ¿Ya
sabrá este tío lo que cobran en el Castillo por un rato?
Llegamos al
establecimiento en cuestión. Hay cuatro tíos junto a los seguratas
de la puerta. Comienzan a darse de hostias, a lo Pressing Catch.
Varios puñetazos después, uno cae redondo al suelo y considero que
ya es medianamente seguro salir del coche. El tío me dice que le
pregunte, por favor, a qué hora cierran y todo eso.
Jooooooooooooder...
Me acerco donde Maguila
I y se lo pregunto. El tío, con un ojo puesto en los del Pressing
Catch me contesta que en 15 minutos cierran. Traduzco.
El rumano me dice que
le pregunte por las tarifas. La madre que me parió... Le pregunto a
Maguila I y éste mira a Maguila II.
-Eso tienes que
hablarlo con el encargado.
Mecagüen Rumanía
entera ya...
Miro hacia un lado y se
abre una pequeña puerta a mi izquierda. Sale un tío encorbatado, y
me mira. Es como Julián Muñoz, pero a lo pantalones de talle bajo.
Le explico que el cliente no tiene ni pajolera idea de castellano y
me dice que llevarse a una chica vale 270 € la primera hora y 150 €
las demás. Que van a cerrar en breve y que si quiere estar con una
chica tiene que llevarla fuera. Y que "tal y como están las
cosas" es difícil, que necesitaría un DNI, un teléfono...
Mientras intento
traducir al rumano (je je je) tamaño caudal de información sale una
rubia -con muy poca ropa para la época del año en la que estamos-
de la puerta de servicio y grita:
-Si vuelve a tocarme
ese lo matoooooooooo.
Miro a "ese"
y es uno de los del Pressing Catch. Lo que me llama la atención es
que su amigo está dentro de mi coche, sentado en el asiento del
copiloto tan campante, con el cinturón puesto. El surrealismo de la
situación empieza a hacerme mucha gracia.
-Sorry. Just a minute.
Abro la puerta de mi
coche y le pregunto amablemente al señor:
-¡¡¿¿Pero qué
cojones haces dentro de mi puto coche??!!
El tío sale y
amablemente me pide perdón. Me dice que habían pedido un taxi y que
pensaban que era ese.
Vale.
Pues no.
El primero, que había
permanecido al lado, me dice que si no me ha enviado un tal Jesús.
Le digo que no, que he venido con un cliente -le señalo al rumano
con el dedo- y que no conozco al tal Jesús. Me dice que le parece
muy extraño, porque le habían dicho que venía el número tal (mi
número de licencia, precisamente).
Qué casualidad,
pienso. Este tío es muy gilipollas. Mucho.
Vuelvo a decirle que
no. El rumano me mira con la cara desencajada. Aún no ha sido capaz
de asumir lo de los 270 €. Creo que baraja seriamente la
posibilidad de pedirme que le lleve hasta Rumanía...
Intento subirme a mi
coche y el tipo vuelve a preguntarme:
-¿Pero a ti no te
envía Jesús?
-No.
-¿Pero seguro que a ti
no te ha mandado Jesús?
-Seguro.
-Es que me ha dicho que
venía el número tal. ¿Seguro que no te ha llamado Jesús?
Diossssssss, he caído
en un bucle del espacio-tiempo, mi coche es un Delorean y mañana la
marmota nos dirá si la primavera llega ya o si el invierno se
alarga...
Arranco y me largo, con
el rumano aún en estado de shock.
Pero esto no ha
acabado. Mientras pienso qué hacer con el rumano me suena el
teléfono.
Es un cliente al que
llevo todas las noches a su casa porque se dio una hostia con su BMW
rojo y le han quitado el carné durante año y medio. Dos metros de
tío, 140 kilos en canal, y pretende hacerme creer que dio 0,90 en el
control de alcoholemia con dos txupitos. Juá...
Le digo que en 10 ó 15
minutos le recojo.
Vuelve a sonar el
teléfono.
-Soy la Patri, estoy en
la Mao-Mao Beach y quiero que me vengas a buscar.
Le explico que no puedo
(quién coño será esta tía y por qué tiene mi teléfono) porque
tengo un viaje largo. La tía se enfada
conmigo y me llama de todo. Me dice que yo me lo pierdo, que me ha
llamado 1500 veces, que soy un cabrón por no ir a buscarla... Por un
momento me planteo ir a buscarla... para partirle la cara, por
subnormal. Pero no, mi lado cabal gana la partida. Y la pereza que me
da ir hasta Bilbo a estas horas.
El rumano me mira. Me
pregunta si se le ha acabado el saldo a la de la llamada. Juá. Al
menos ha salido del estado de shock...
Llamo a un compañero
taxista de Portu. Cuando tengo una duda de inglés llamo a un amigo
filólogo. Cuando mi duda es sobre si esas lajas de la cala de
Armintza son del pleistoceno, pues llamo a otro amigo, éste geólogo.
Si mis dudas son sobre la biografía de Bill Gates, pues llamo a mis
colegas informáticos.
Para saber qué
puticlubs hay abiertos a las 5:30h de la mañana llamo a algún
taxista. Nosotros sabemos de estas cosas.
Me dice que a las 5:30h cierran todos, pero que luego abren el Edén en Bilbo a las 6:00h.
Miro al rumano, recuerdo que no tiene ni zorra idea de castellano, le
cuento que no hay nada abierto, y lo arrojo por la ventana.
Giro delicadamente mi
coche y pongo rumbo a lo desconocido, a una nueva y estimulante
aventura. A recoger al cliente de la llamada anterior. Como cada
noche que le he llevado a su casa durante los últimos 9 meses, hoy
también me pregunta si tengo hijos...
He caído en un bucle
del espacio-tiempo, mi coche es un Delorean y mañana la marmota nos
dirá si este año la primavera llega puntual o si el invierno se va
a alargar...
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